Desarrollo Económico

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sociedadplanificacionPuerto Rico necesita hoy, más que nunca, y con carácter urgente de una legislación que defienda y proteja a nuestros empresarios puertorriqueños y unas políticas y reglamentos que ayuden a cumplir con esta legislación para fortalecer nuestra economía.


Las megatiendas, entre otras empresas foráneas, han causado el cierre de miles de farmacias, colmados, ferreterías, tiendas de ropa, zapatos, enseres, materiales escolares, mueblerías y de oficina, fotografía y tantos otros establecimientos puertorriqueños. Además, han debilitado industrias como la del mueble, gabinetes de cocina, losas de terrazo y losas del país, talleres de costura y enmarcados, floristerías y muchas otras.


Para compensar este desplazamiento a los empresarios puertorriqueños, las empresas foráneas se escudan en que les compran a productores locales, lo cual es bueno. Pero encubren el principal problema, la pérdida de empleos que ocasionan con sus prácticas acaparadoras y el subsidio que reciben de parte del Estado para esos empleos, muchos a jornada parcial y con salarios mínimos, con muy pocos beneficios marginales. Si bien es cierto que las megatiendas crean empleos, destruyen más de los que crean y para el colmo reciben cuantiosos subsidios y exenciones, lo que no es así para los empresarios de aquí.

 

Otro de los problemas es que desangran a Puerto Rico, pues el dinero que reciben se va hacia los Estados Unidos por transferencias electrónicas casi de inmediato. Esos dineros, si se invirtieran en el país, podrían fortalecer nuestra economía y mejorar nuestra calidad de vida. Por eso el proyecto de cobrarles impuestos más equitativos y exigir que depositen su dinero en la banca de Puerto Rico es apropiado y aboga por la reconstrucción de nuestra economía y nos permite poder avanzar como sociedad en un mundo sumamente competitivo.


Lo que necesitamos y exigimos es un gobierno cuya agenda sea defendernos y mejorar nuestra calidad de vida como pueblo y que ayude a reconstruir nuestra economía para que responda a nuestras necesidades. No es proteccionismo, es poder consolidar un empresariado dinámico, es crear empleos decentes, es ayudar a que nuestros empresarios estén en igualdad de condiciones para que puedan ser el motor de nuestra economía. En otras palabras, más justicia para nuestros productores y comerciantes nativos que redunde en beneficio del pueblo puertorriqueño en general.

 

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